Desde el punto de vista psicoanalítico, alguien solo puede enfermar de aquello a lo que su estructura de personalidad lo predisponga. Es el punto de fijación el que marca el cuadro clínico que alguien va a tener cuando experimente una frustración intolerable para el yo y se desencadene el cuadro clínico.
La estructura de personalidad de un sujeto se conforma a partir de cómo se instaura la represión primaria, de cómo atraviese el sujeto su Edipo. Todos los sujetos tenemos una estructura de personalidad, y podemos vivir toda una vida “estructuralmente como neuróticos” o “estructuralmente como psicóticos” sin desencadenar el cuadro clínico jamás.
En otras palabras, todo sujeto posee una estructura, pero para que se produzca un cuadro clínico es necesario que un factor desencadenante (frustración intolerable para el yo) irrumpa en el equilibrio de esta estructura. De esta manera el sujeto va a enfermar de aquello que ya posee en germen: si posee una estructura neurótica desencadenará una neurosis, si posee una estructura psicótica, desencadenará una psicosis.
En términos psicoanalíticos si alguien es paranoico por ejemplo, no puede empeorar y convertirse en esquizofrénico, a lo sumo tendrá un agravamiento dentro del cuadro de la paranoia. Este enfoque estructural es el que privilegia el psicoanálisis, ya que considera que son las estructuras las que determinan el marco de movilidad que poseemos como sujetos.
La diferencia con la fenomenología, radica en que ésta no considera “estructuras” sino que se ocupa de los fenómenos que en “ese” momento se presentan en el paciente, y busca describir lo más fielmente posible (despojándose el terapeuta de su propia subjetividad) lo que le ocurre al paciente. Desde este enfoque se considera que las personas no “son” sino que “están siendo”, “están formándose”, es decir que se estudia al ser en su devenir, no como algo estático o fijo. Si bien la fenomenología no desconoce la existencia del Incc, hace hincapié en los fenómenos de orden consciente, y el diagnóstico se basa más que nada en hacer una descripción del fenómeno observable en el momento presente.
El punto en el que coinciden ambos enfoques es en la importancia del "estudio caso por caso", es decir, centrarse en la persona que viene a la consulta, en sus características, en su historia personal, en lo que le pasa como individuo único.
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